Publicado en el Ciclo P+D
El equipo “Ye-Yé” es uno de los más recordados por los madrilistas. Al usar ese nombre cualquier hincha “Merengue” sabe que se habla de uno de sus mejores equipos de la historia, de aquel elenco del Real de mitad de la década del 60 en adelante, conformado exclusivamente por jugadores de nacionalidad española.
El capitán del equipo era nada menos que Francisco Gento, uno de los pilares de los cinco títulos en la Copa de Europa de la década anterior. Suele hablarse del inicio de esta generación entre los años 1965 y 1967, al inicio de la carrera de José Martínez Sánchez “Pirri”, uno de sus emblemas, mientras que su final se lo sitúa entre 1972 y 1974, con la aparición de varios jugadores nuevos y con la renuncia del histórico “mister”.
No obstante, la transformación en el equipo comenzó cuando Miguel Muñoz, jugador en la década del 50’, se convirtió en el entrenador del equipo tras su retiro en 1959, y varios de los carísimos refuerzos que habían llegado anteriormente dejaron su lugar a los canteranos del club. Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskas y José Santamaría fueron los únicos extranjeros que permanecieron en el equipo, aunque también en cierta medida eran españoles por su doble ciudadanía.
Frecuentemente y tras el pase de Di Stéfano al Espanyol de Barcelona, se siguió convocando a Santamaría y a Puskas, aunque casi siempre ocuparon un lugar entre los relevos. Sin embargo ambos también se retiraron poco tiempo después, dando lugar finalmente a un equipo conformado íntegramente por jugadores nacionales.
Ya a partir de la temporada 1965/66 se dio de lleno esta situación, con un equipo constituido por jóvenes promisorios como Pedro De Felipe, “Pirri”, Manuel Velázquez, Fernando Serena, Amancio Amaro y Ramón Grosso, y por algunos más experimentados como el capitán Francisco Gento, Enrique Pérez Díaz “Pachín”, Manuel Sanchís, Ignacio Zoco y Antonio Betancort.
Del mismo modo, prácticamente todos los jugadores que participaron como relevos eran españoles. Félix Ruiz Gabari, José Veloso, Antonio Calpe, Vicente Miera, Fernando Zunzunegui, Eduardo González y José Luís López Peinado son algunos ejemplos de ello. El argentino Miguel Pérez y el belga Fernand Goyvaerts, quienes disputaron un puñado de encuentros, son quizás los únicos extranjeros recordados.
Estos jugadores fueron considerados muchas veces como “hippies” debido al uso del pelo largo en varios casos, algo muy poco frecuente hasta entonces. Ahí puede explicarse el origen del mítico apodo del equipo, siendo en honor a los Beatles, cuya imagen y fanatismo era un ícono de esa cultura.
El nombre “Ye-Yé” provino ni más ni menos que del coro de la canción “She Loves You”, luego de que algunos jugadores posaran vestidos como los integrantes del popular conjunto británico. Del mismo modo se llamó en España en esa época a cualquier joven que fuera fanático de los fabulosos cuatro de Liverpool.
Esa misma temporada del 65/66 el equipo volvió a ganar tras cinco años la Copa de Europa, quizás el gran déficit de esta década con respecto a la anterior, además de salir segundo en España. Tras eliminar en la Ronda Preliminar al Feyenoord, el conjunto merengue dejó en el camino al Kilmarnock en Primera Ronda, al Anderlecht en Cuartos y al Inter en Semifinales para volver a la gran final del continente.
Allí, en un partido muy ajustado frente al aguerrido equipo yugoslavo del Partizan, Amancio y Serena a falta de quince minutos lograron dar vuelta el marcador luego de que Vasovic pusiera sorpresivamente el uno por cero, y le dejaron al Madrid una nueva Copa.
En las tres siguientes temporadas se vería la mejor cara del equipo de Muñoz en la Liga, logrando un magnífico tricampeonato. En la 1966/67 y 1967/68, el campeonato sería peleado palmo a palmo contra el otro gran equipo español: el Barcelona. Sin embargo un Paco Gento inspirado, más grandes aportes de Pirri, Velásquez y Amancio sobre todo en la segunda temporada, sellarían el título.
Ya en la 68/69, en una temporada en la que el Las Palmas fue revelación al obtener el subcampeonato, el Madrid exhibió un nivel superlativo derrotando a cada uno de sus rivales y quedándose cómodamente con el título con algunas jornadas por jugar. En el comienzo de la nueva década algunos nuevos jugadores comenzarían a aparecer, aunque la esencia española del equipo seguiría siendo la misma. Mariano García Remón, Juan Verdugo, Gregorio Benito y Francisco Aguilar son algunos ejemplos.
Carlos Alonso González, mejor conocido como “Santillana”, es quizás el más recordado por ser el icono de esa década y por formar parte, ya sobre el final de su carrera, de otro mítico once madridista como lo sería la denominada “Quinta del Buitre”. Los argentinos volverían a ser excepción, con Eduardo Anzarda y Juan Carlos Touriño disputando algunos partidos.
Al mismo tiempo, durante esa etapa se vio quizás la cara más débil del equipo Ye-Yé, consiguiendo solo una Copa del Rey y una Liga en cuatro años, algo inédito en las últimas décadas. En la temporada 1969/70 fue cuando se dio esa Copa, al derrotar al Valencia en la final de la misma, pero en el campeonato no se dio el mismo desempeño, culminando en una pobre quinta posición, que no mejoraría al año siguiente al finalizar en cuarto lugar.
Aunque en la 71/72 el equipo madridista se reencontró con su juego y logró un nuevo título liguero, las dos temporadas siguientes volverían a ser negativas, culminando en cuarto y octavo lugar respectivamente, lo que llevaría a Muñoz a dejar el cargo tras quince exitosos años.
Durante su estadía como entrenador del club, que duraría hasta 1974, el equipo del Real Madrid siguió con la estela dejada por sus predecesores, situando al club merengue como uno de los más grandes de Europa y de todo el Mundo. En este período, cuatro títulos de la Liga, la Copa del Rey y la Copa de Europa son los lauros que, si bien por cantidad no hablan de uno de los mejores pasajes históricos del equipo, sirvieron para dejar al equipo en el recuerdo.


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