La historia de Sebastián Porto se cuenta sobre dos ruedas. El máximo referente del motociclismo argentino decidió, luego de una ausencia de siete años, volver a subirse a una moto. Y mal no le está yendo.
Publicado en Revista Al Trote N°9
No cabe duda que en Argentina el deporte motor por excelencia es el automovilismo, en sus diferentes variantes y categorías. Sin embargo, en los albores del nuevo milenio el motociclismo supo incrementar de modo considerable su número de adeptos, con la participación del argentino Sebastián Porto en el Campeonato Mundial de dicha especialidad.
La relación de Porto con el motociclismo comenzó bien temprano, y su talento quedó en claro desde pequeño. A la edad de diez años participó en sus primeras competencias, y luego de varios éxitos en circuitos de tierra, en 1993 tuvo la chance de disputar pruebas de velocidad sobre pista. Tras un puñado de carreras en categorías menores, pasó a competir en el Campeonato Nacional de 250cc, donde ya en 1994 se quedó con el título dejando en claro que iba rápido.
Esa fue su última participación a nivel nacional, ya que en 1995 pasó al Campeonato Español de 250cc y en 1996 lo hizo al Europeo, donde se quedó con el título. Los dos años siguientes lo vieron buscando afianzarse en el Mundial, pero tras varias fallas mecánicas, el rafaelino pasó a Yamaha en 1999 para comenzar a volverse un habitué de los primeros lugares, acabando ese año y el siguiente en la novena colocación.
Luego de un 2001 para el olvido, en el que los problemas mecánicos volvieron a estar a la orden del día, el 2002 fue el primer gran año para el argentino. Al mando nuevamente de una Yamaha Sebastián peleó bien arriba, y además de conseguir sus primeros podios, se dio por fin el gran gusto de obtener su primer triunfo al llegar antes que todos en el Gran Premio de Brasil.
Sin embargo, para el 2003 Porto dejó Yamaha para competir en el equipo oficial Honda, con la idea de luchar por un título que no pudo ser. Con la decepción del caso, el rafaelino recibió una oferta para cambiar de aires nuevamente, y tras pasar a Aprilia, en 2004 disfrutaría de su mejor temporada ganando cinco Grandes Premios y quedándose con el subcampeonato por detrás de Dani Pedrosa.
El 2005 comenzó de la misma manera, pero poco a poco la moto empezó a decaer y se vio superada por las Honda, por lo que Porto pudo sumar solo una victoria y culminó en la sexta colocación. El año siguiente arrancó con la ilusión de un nuevo cambio por su vuelta a la marca japonesa, pero antes de la séptima fecha decidió colgar el casco para sorpresa de todos, por culpa de los malos resultados y la pérdida de entusiasmo.
De ahí en más su participación activa en el motociclismo fue parte del pasado, a pesar de algunos intentos de Kawasaki y KTM por acercarlo de nuevo al Continental Circus. No obstante, durante esos años “Sebas” no dejó de lado al deporte motor, y luego de regresar al país, comenzó a incursionar en el mundo del automovilismo corriendo como invitado en el TC2000 y obteniendo incluso algunas victorias en el TC Pista.
Sin embargo su amor por las motos nunca se fue, y a la edad de 34 años, decidió volver al ruedo en el Campeonato Argentino de Velocidad. Como si no hubiera pasado ni un día desde su última carrera, Porto volvió a subirse a una moto a principios de 2013 en la categoría 600 Super Sport, y en poco tiempo dejó sobradas muestras de que su magia sigue intacta.
Dos triunfos y dos terceros puestos en las primeras cuatro pruebas lo encuentran en la cima de la tabla, y a estas alturas todos en el ambiente se preguntan si, cuando el Mundial retorne a Argentina en 2014, Sebastián estará mezclado entre los competidores. Por lo pronto, ganas no le faltan y condiciones tampoco, y la chance de que él sea el abanderado argentino parece lógica incluso en el ámbito internacional.
Así lo ve entre tantos otros el ahora piloto oficial de Honda Dani Pedrosa, quien supiera protagonizar grandes batallas junto a él. “Se lo echa de menos en el circuito, era un
piloto rapidísimo, y a una vuelta me sacaba ventaja. Disfruté mucho de esa época, tenemos un respeto mutuo que ganamos en las pistas”, dijo el español a principio de año, demostrando que a pesar de sus siete años de ausencia, la huella que Sebastián Porto dejó en el Campeonato Mundial de Motociclismo sigue presente.


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