lunes, 10 de junio de 2013

Metió miedo

No hizo falta oscuridad, ni música de suspenso. El “Fantasma” correntino intimidó a sus rivales a base de juego, sangre, regularidad y un notable trabajo en equipo a lo largo de todo el año.

Publicado en Revista Al Trote N°8

 

Una paliza. Ni más ni menos. Si hubiera que elegir dos palabras para describir qué fue lo que sucedió en la serie final de la Liga Nacional de Básquet entre Regatas Corrientes y Lanús, sin dudas esas dos serían una buena combinación. El 4 a 0 con el que el “Fantasma” barrió al “Granate”, en una final que fue la primera en la historia para ambos equipos, basta como sobrada prueba de ello.

El conjunto correntino mostró un juego sólido a lo largo de toda la temporada regular, que lo llevó a avanzar a los Playoffs de manera cómoda y ubicado en la primera colocación, con 24 triunfos en 30 partidos disputados en la Segunda Fase. Antes, entre noviembre y diciembre, había dado una muestra de lo que era capaz, quedándose con el Súper 8 tras vencer a Quimsa en la final y con la Liga Sudamericana de Clubes derrotando a Uniceub, Flamengo y Peñarol de Mar del Plata en el Final Four.

Ya en los cruces directos, el primer rival del “Fantasma” fue Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia. El “Verde”, verdugo de Ciclista Olímpico en la fase de reclasificación, puso en apuros a un conjunto de Regatas que sufrió más de la cuenta para cerrar la serie por 3 a 2. Las semifinales con Boca Juniors le depararon un duro escollo al equipo dirigido técnicamente por Nicolás Casalánguida, pero una nueva victoria en el quinto juego le permitió avanzar de ronda una vez más para meterse en la final.

De movida, Regatas mostró todo su repertorio y pisoteó las esperanzas de Lanús en el primer juego con un contundente 90-64, que si bien no se vio emulado en su magnitud en el segundo cotejo, acabó arrojando el mismo vencedor como denominador común, aunque por un marcador de 65-55. El tercer y el cuarto juego siguieron bajo la misma lógica, con Regatas proponiendo y el “Granate” intentando reaccionar. Sin embargo, ambos partidos culminaron con el mismo dueño por 78-76 y 69-65 respectivamente, para dar rienda suelta a la alegría de toda una provincia.

Si bien el marcador de los dos últimos juegos acabó siendo muy cerrado, la sensación general fue la de que Regatas controló cada partido a su voluntad, impuso el ritmo que más le convino y aprovechó de manera perfecta cada falencia que mostró su rival. Así, el “Fantasma” concretó una barrida histórica, y se convirtió en el tercer equipo en consagrarse campeón sin dejar que su rival gane siquiera un partido. Antes, lo habían hecho posible Atenas en tres oportunidades y Libertad de Sunchales en una.

A la hora de analizar al equipo de modo individual, resultaría casi injusto no poner en el centro de la escena a Federico Kammerichs, quien merecería por sí solo un apartado en esta sección. El “Yacaré” fue uno de los líderes del equipo, tanto por su experiencia como por sus aportes en el goleo y en la marca, y si bien las últimas imágenes antes de la consagración lo encontraron sentado en la banca por culpa de una tempranera quinta falta, el ex jugador de la selección argentina fue sin dudas el jugador más desequilibrante que tuvo Regatas en los cuatro juegos.

¿Qué decir entonces de Paolo Quinteros? El escolta del elenco correntino fue lo que es habitualmente: un guerrero que, cuando la situación apremia, saca a relucir lo mejor de sí. Con esa característica como punta de lanza el entrerriano fue pieza fundamental en el título de Regatas, y sumó además su tercera corona en la Liga Nacional con tres equipos distintos, luego de que se consagrara en la temporada 2000/01 con Estudiantes de Olavarría y en la 2003/04 con Boca Juniors.

El resto del plantel merece también una distinción especial, pero no alcanzarían las líneas para poder hacer justicia con todos. Desde los aportes de los dos extranjeros Tony Washam y Jerome Meyinsse, hasta las silenciosas contribuciones de Nicolás Ferreira y Miguel Gerlero, pasando por el rol del capitán Javier Martínez. Todos son una pieza más del engranaje de un equipo que ha crecido mucho en los últimos años, y que aspira a seguir creciendo. Con la triple corona de la Liga Sudamericana de Clubes, el Súper 8 y el flamante título de la Liga Nacional, va por buen camino.


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