¿No mirás fútbol femenino pero te pareció exagerado que se festeje un empate contra Japón en el debut mundialista? ¿Y qué dirías si te decimos que lo que hizo la Selección Argentina fue como lo de Islandia en 2018?
Publicado en Cielosports.com
En más de una ocasión se han planteado comparaciones que han terminado siendo poco felices entre el fútbol femenino y el masculino, y el ejemplo más claro de todos es el que ubica a Estefanía Banini como la ‘Messi de la Selección Argentina Femenina’. Sin embargo en esta ocasión hay un paralelismo entre el fútbol que practica cada género que puede resultar de utilidad.
“¿Festejan un empate?”. “¡Jugaron a defenderse contra Japón!”. Esas fueron algunas de las reacciones que predominaron en las redes sociales entre los (pocos, por suerte) que se mostraron críticos con la actuación de Argentina en su primera presentación por el Mundial de Francia 2019, en donde el equipo consiguió su primer punto mundialista al igualar 0-0 frente a las niponas.
Las condiciones en las que el fútbol femenino se desarrolla en Argentina ya fueron relevadas en reiteradas ocasiones durante los últimos meses: precarización, falta de inversión, malas condiciones de infraestructura, ausencia de proyectos y, hasta la última temporada, amateurismo. La lista, sin hacer demasiado esfuerzo, puede seguir desarrollándose.
Al fútbol femenino en Argentina no se le puede exigir con la misma medida con la que se analiza al masculino, por la sencilla razón de que en uno el país es potencia, fruto de un siglo de desarrollo, y en el otro siempre ha sido reducido prácticamente a la nada: ese desarrollo nunca existió, y recién en el último año, tras el ‘Topo Gigio’ de la Copa América, se le comenzó a dar visibilización.
Con esa idea en la cabeza, el mejor paralelismo para lo que se vivió en el debut es que Argentina es la Islandia de Rusia 2018: de punto y ante el último subcampeón, con jugadoras en muchos casos amateurs y contra un seleccionado íntegramente profesional, terminó sacando un empate tan meritorio como merecido cuando todo el mundo vaticinaba una goleada.
¿Se festeja un empate? ¡Claro! ¿Cómo no festejarlo ante el campeón de 2011 y subcampeón de 2015 cuando en seis partidos mundialistas la cosecha de Argentina era de seis derrotas? ¿Se jugó a defenderse ante las asiáticas? ¡Totalmente! Con un proyecto a conciencia y respetando los procesos la Selección puede crecer a pasos gigantes, pero hoy la potencia, el cuco, era Japón.
Ahora, el desafío será no quedarse y seguir por el mismo camino. Su primer objetivo era sumar un punto y lo consiguió; el segundo es poder ganar por primera vez un partido, y el tercero avanzar a Octavos de Final. Con el empate ante Japón todo indica que, si logra ganar, seguramente también conseguirá pasar de ronda. El partido clave para el fútbol femenino nacional, en los papeles, será el de la última fecha ante Escocia.
Islandia falló luego de sorprender a la Selección nacional masculina en Rusia, y no consiguió dar el siguiente paso. Ahí estará el próximo desafío de la Albiceleste: en potenciar lo que se hizo bien y utilizarlo como combustible para ganar confianza y creer que sí, que se puede, sin dejar de ser conscientes de las propias limitaciones. Lo que ya hicieron invita al optimismo.



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