El Mundial de España le brindará una buena oportunidad al seleccionado boricua para probar su juego pero también sus nervios. Con un equipo de buena ofensiva como siempre, y de ordenada defensa como nunca, el plantel de Paco Olmos llega con toda la confianza de poder tener una gran actuación.
Publicada en Diagonal Al Aro
No cabe duda que Puerto Rico es uno de esos equipos que, a priori, llegó a España con la firme convicción de ir por un batacazo. Con la eterna condena de una indisciplina histórica todavía sobre sus espaldas, el seleccionado boricua aparece renovado y promete mostrar una versión mucho más ordenada, sin dejar de ser ese equipo eléctrico a la hora de atacar que el mundo entero ya conoce. Además, buscará revancha de su pobre presentación en Turquía, en donde se fue temprano con cuatro derrotas y solo una victoria.
La llegada del español Francisco Olmos a la conducción técnica es posiblemente una de las mejores decisiones que pudo tomar la Federación puertorriqueña durante el año 2013. En el breve tiempo que Paco, tal y como se lo conoce, supo estar al mando del equipo, el mismo pudo avizorar una mejoría en esa materia que siempre tuvo en el debe: la defensa. El juego de Puerto Rico ya no se resume en correr y tirar al aro, marcando de manera liviana y apostando a convertir más puntos que el rival de turno. Lejos de eso, Olmos ha sabido imprimirle a su plantel una disciplina que no tenía y que puede ser clave para hacer materiales sus sueños de llegar lejos.
No obstante, la identidad en sí misma no ha variado, y el tipo de jugadores con los que cuenta la selección boricua hace que siga siendo un equipo de mucha intensidad, con un juego predominantemente ofensivo. Puerto Rico basa su juego en sus tres pilares, Carlos Arroyo, José Juan Barea y Renato Balkman, apoyándose en la experiencia del primero, en el vértigo que puede aportar el segundo y en la potencia física del tercero en la zona pintada. Sin embargo, allí no acaba su repertorio, ya que cuenta con buenos tiradores en todas sus posiciones y tiene también buena presencia en el poste bajo.
La importancia de sus dos bases estrella quizás acapare toda la atención en el ataque boricua, pero lo cierto es que Puerto Rico es mucho más que Arroyo y J. J. Barea. Sin tanto cartel, sus escoltas y aleros son promesas de buenos rendimientos en ofensiva, y ahora, de compromiso en la transición. La lupa, sin embargo, estará puesta en ver si todo el progreso que aparentan haber conseguido podrán sostenerlo en los momentos cruciales de una competición tan importante como lo es el Mundial, que lo tendrá enfrentándose con equipos de peso.
La relación entre sus dos principales figuras no será menor, y allí estará otro punto en el que Olmos deberá tener mucho cuidado. Así como pueden ser desequilibrantes en momentos de mano caliente, o bien cuando trabajan de manera complementaria, en ocasiones Barea y Arroyo pueden ser también todo un peligro para su propio equipo. Adeptos en exceso y de manera recurrente a las maniobras personales, tanto uno como otro deberán trabajar para el equipo y evitar que lo que en principio es una potencial virtud termine siendo ni más ni menos que un castigo.
PLANTEL:
BASES:
- · Carlos Arroyo; 1,85 metros; Galatasaray (Turquía).
- · José Juan Barea; 1,80 metros; Minnesota Timberwolves (Estados Unidos).
- · Carlos Rivera; 1,87 metros; Leones de Ponce.
ESCOLTAS:
- · David Huertas; 1,95 metros; Piratas de Quebradillas.
- · Alex Franklin; 2,01 metros; Indios de Mayagüez.
ALEROS:
- · Ángel Vasallo; 1,98 metros; Leones de Ponce.
- · Alex Galindo; 2,00 metros; Cangrejeros de Santurce.
INTERNOS:
- · Renaldo Balkman; 2,02 metros; Capitanes de Arecibo.
- · Ramón Clemente; 2,00 metros; Indios de Mayagüez.
- · Ricky Sánchez; 2,11 metros; Cangrejeros de Santurce.
- · Daniel Santiago; 2,16 metros; Cangrejeros de Santurce.
- · Jorge Bryan Díaz; 2,11 metros; Piratas de Quebradillas.


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